martes, 29 de septiembre de 2009

Primer sufragio femenino

Recordar los antecedentes del primer sufragio femenino nos permite fortalecer la memoria colectiva, recuperar lecciones de convivencia democrática y en esta ocasión, brindar un sincero reconocimiento a un grupo de mujeres que fueron pioneras en la defensa de los derechos políticos en Argentina.
Con anterioridad a la década del 40, varios países ya habían otorgado el dercho al voto de la mujer: EE:UU (1919), Inglaterra (1928), Ecuador (1929), España (1931), Brasil y uruguay (1932), Cuba (1934) y El Salvador (1939). En nuestro país, encontramos antecedentes en la Pci.a de San Juan, durante la Gobernación de Domingo F. Sarmiento (1864), quien permitió que las mujeres votaran en las elecciones municipales a partir del año 1927 y en la Pcia. de Santa Fé, cuando se estableció el voto de la mujer en su Consititución de 1921.
De la extensa lista de mujeres protagonistas es necesario resaltar las figuras de Elvira Rawson de Dellepiane, Emilia Salza, Ema Day, Alfonsina Storni, Adelia Di Carlo, Julieta Lanteri, Alicia Moreau de Justo, Carmela Horne de Burmeister, Susana Larguía, Victoria Ocampo, Teresa Basaldúa, Lucila de Gregorio Lavié, Rosa Bazán de Camara, y María Eva Duarte de Perón.
Ardua también fué la lucha parlamentaria: durante 25 años se presentaron no menos de 15 proyectos, siendo el primero el del Diputado Rogelio Araya en 1919, encontrando todos ellos escollos insavables en la mayoría de los legisladores conservadores. Sólo uno obtuvo la aprobación de la Cámara de Diputados en 1932, luego de la intervención de la Comisión Interparlamentaria, caducando en Senadores, pese a los esfuerzos realizados por los Senadores Matienzo, Palacios y Cantoni.
Como legisladores que tuvieron importantes actuaciones a favor de los derechos de la mujer, se destacaron: Bravo, Furgón, Bard, Albarracín, Bustillo, Martínez, Ruggieri, Andreis, Fassi, Ghioldi, Horne, Soler, Ramella, Molinari, Colom, Petruzzi, Balbín, Sammartino y Díaz Colodrero.
Si bien ya en el mensaje de inauguración del Período Ordinario de Sesiones del Congreso Nacional del 26 de Junio de 1946, el Gral. Juan Perón, se había pronunciado a favor del voto femenino; fue la activa participación de Eva Perón, lo que favoreció que el Senador Soler de Mendoza , el 19 de Julio de 1946 presentara un proyecto de ley que contemplara los derechos políticos de la mujer.
Luego de apasionadas intervenciones, se aprobó el 21 de Agosto de 1946 en la Cámara de Senadores. En oportunidad de su tratamiento en Diputados, el 9 de Setiembre de 1947 y ante el expreso pedido de la Sra. Eva Duarte de Perón para que se apurara la sanción de la Ley de voto femenino, el proyecto se aprobó por unanimidad con el voto de los 117 Diputados presentes.
Luego de un complejo porceso de empadronamiento femenino, LAS MUJERES VOTARON POR PRIMERA VEZ, el 11 de Noviembre de 1951.
Fuente consultada: Biblioteca del Congreso de la Nación

Una conquista ciudadana: EL VOTO

Uno de los principales derechos de los ciudadanos, es el voto. La inclusión de la mujer en este acto democrático y político, pone a las mujeres en igualdad de oportunidades con los varones. Es un acto cívico, obligatorio y secreto. Pero esa mimma obligatoriedad nos impone el derecho a poder cuestionar y reclamar a los que alcanzan ser elegidos para representarnos en cualquier cargo público, de hacerlo con honestidad y servicio hacia el pueblo. Hacerlo es ejercer nuestra ciudadanía con responsabilidad.

Así como cumplimos con la obligación, debemos saber que tenemos el derecho de exigir que las promesas electorales, sean cumplidas. El funcionario público debe estar al servicio del pueblo, y debe actuar de manera transparente y funcional a las demandas del ciudadano/a. Si así no lo hiciera, debemos hacer valer nuestros derechos de ciudadanas para demandar y cuestionar al gobernante corrupto.

El no involucrarnos, nos convierte en cómplices del envilecimiento, porque al no ejercer nuestra ciudadanía que se sustenta en el bienestar de la sociedad, admitimos el mal desempeño de nuestros representantes. Independientemente de la ideología partidaria del funcionario, una vez elegido y asumido en su función, su trabajo y su responsabilidad, es para todo el pueblo sin distinción de doctrina partidaria.

Una de nuestras mayores herramientas de poder ciudadano, es EL VOTO.

¡ Sepamos usarlo ! Nuestro compromiso debe ser efectivo y claro. NO a los dañinos gobernantes que usan su calidad de tal, en beneficio propio y nó del pueblo. Susana Giosa

martes, 8 de septiembre de 2009

Nuestra calidad de ciudadanas

A lo largo de incansables luchas, con avances y retrocesos, las mujeres hemos logrado el reconocimiento de algunos de nuestros derechos, como humanas y ciudadanas. Para poder evaluar estos cambios producidos en la sociedad, debemos recordar ¿cómo llegamos a ser quienes somos las mujeres? "Día tras día nos han enseñado que las mujeres debemos permanecer en nuestras casas; que nuestros roles y funciones fundamentalmente están dentro de esas cuatro paredes, realizado el trabajo de "ama de casa" no remunerado ni reconocido. A los varones, en cambio, se les ha enseñado que deben salir a trabajar (como si la tarea del ama de casa no fuese trabajo), hacer actividades con otros varones, participar de lo público y político, y ocupar los lugares de decisión. A unos y a otras se nos ha socializado, es decir enseñado a vivir en la sociedad, de diferente manera, y eso ha sido reforzado por instituciones como la familia, la escuela, los medios de comunicación y también por la Iglesia. Es decir, que el modo de socialización es sexista. Y ¿qué es el sexismo? El sexismo se refiere al conjunto de todos y cada uno de los métodos empleados en el seno del patriarcado para mantener la situación de inferioridad, subordinación y explotación al sexo dominado: el femenino. El sexismo abarca todos los ámbitos de la vida y las relaciones humanas"(1)
¿Podemos las mujeres incurrir en el cambio social? SI, a través del empoderamiento de nuestros derechos y nuestra ciudadanía. ¿Cómo? Modificando el rol que nos ha impuesto la sociedad, convirtiéndonos en MUJERES construyéndose entre lo privado y lo público, incidiendo en lo público, en lo político institucional, en lo legislativo. MUJERES visibilizándose, saliendo del silencio. MUJERES ejerciendo una forma distinta de poder. MUJERES que logran ir más allá de concebirse con y de derechos para ampliar el sentido de la norma y la legalidad, al actuar desde la diferencia respecto al modelo pensado para el hombre y ejercido por él.
¡ MUJERES CIUDADANAS ! Susana Giosa
(1) Extraído de: NOTAS SOBRE PROMOCION DE LAS MUJERES - Romina C. Lerussi - Universidad nacional de Córdoba (Argentina)

Conociendo nuestra condición de ciudadanas

A fines del siglo pasado, y en el presente; las mujeres hemos asumido en parte nuestra calidad de humanas y ciudadanas, logrando grandes avances en lo referente a nuestros derechos, pero todavía hay un largo camino para recorrer en nuestra búsqueda de igualdad de derechos y equiparación de oportunidades. Para pensar si lo obtenido nos acerca a nuestra condición de humanas y ciudadanas, debemos evaluar ¿cómo llegamos a ser quienes somos las mujeres? "Día tras día se nos ha enseñado que las mujeres debemos permanecer en nuestras casas; que nuestros roles y funciones fundamentales están dentro de esas cuatro paredes, cuidando niños/as, cocinando, lavando, limpiando, preparando todo para que sea usado, haciéndonos cargo de los ancianos, enfermos; administrando la economía y cumpliendo horarios extendidos, que se asumen realizando varias tareas a la vez. A los varones en cambio, se les ha enseñado que deben salir a trabajar, hacer actividades con otros varones, participar de la vida pública y política, y a ocupar espacios de decisión. A unos y a otras se nos ha socializado, es decir enseñado a vivir en la sociedad, pero de diferente manera porque varones y mujeres no ocupan un mismo nivel de igualdad, por eso decimos que el modo de socialización es sexista. Y ¿qué quiere decir sexismo? El sexismo se refiere al "conjunto de todos y cada uno de los métodos empleados en el seno del patriarcado para mantener en situación de inferioridad, subordinación y explotación al sexo dominado: el femenino. El sexismo abarca todos los ámbitos de la vida y las relaciones humanas"(1)

Pensemos como podemos cambiar la sociedad las mujeres, a través del empoderamiento de nuestros derechos y de nuestra ciudadanía:

MUJERES construyéndose entre lo privado y lo público, incidiendo en lo público, en lo político institucional, en lo legislativo. MUJERES visibilizándose, saliendo del silencio. MUJERES ejerciendo una forma distinta de poder. MUJERES que logran ir más allá de concebirse con y de derechos, para ampliar el sentido de la norma y la legalidad, al actuar desde la diferencia respecto al modelo pensado para el hombre y ejercido por él. ¡ MUJERES CIUDADANAS !

(1) Extraído de NOTAS SOBRE PROMOCION DE LAS MUJERES de

martes, 1 de septiembre de 2009

DERECHOS DE LAS CIUDADANAS

Tener conocimiento de que como mujeres tenemos los mismos derechos que cualquier ciudadano, es empezar a revalorizar nuestro género y ponerlo como sujeto de derecho e incluir los nuestros, como parte indivisible de los Derechos Humanos.
Saber que existen leyes que nos protegen, y que también nos obligan al cumplimiento de las mismas, nos procura una herramienta para vivir con la dignidad y protección que nos debe la sociedad como "humanas".
La libertad de pensamiento, de culto y la opciones sexuales, así como la autonomía y la independencia de poder cuestionar y erradicar las formas de opresión, discriminación y exclusión, son derechos que debemos tomar y reclamar cuándo no se cumplen.
La solidaridad de género debe ser nuestra primera tarea, porque al ser solidarias con las demás, también lo hacemos con nosotras mismas. Compartir, debatir y aprender de nuestras congéneres nos llevará a una mejor construcción de nuestras vidas, como personas y también en el contexto familiar y social. Espero que existan algunas y algunos que tengan los mismos objetivos que los míos, porque uniendo voluntades lograremos el cambio que nos beneficie a todas y a todos. SUSANA GIOSA